¡PERDÓNAME!
De rodillas ante él me entrego
De rodillas ante Dios ruego.
Con los ojos pegados al suelo
Sin atreverme a mirar hacia el cielo.
No es miedo, ni temor, es duelo.
Tristeza por tanto error pasado,
No comprendo ¿cómo tú, oh Dios, me sigues amando?
Si de tu lado me aleje cantando y hoy regreso llorando…
¿Cómo puede el alma buena volverse mala?
¿Cómo puede el ser humano pensar que hace bien cuando es malo?
¿Cómo pude oh Dios, horadar tus manos?
¿Cómo pude enterrar un clavo en tu corazón cansado?
Solo sé que nada bueno merezco más que la muerte,
Pero aquí estoy de rodillas ante ti, Dios eterno,
Ante tu presencia,
Ante tu grandeza inmensa…
Sin atreverme a elevar mis ojos al cielo…
Solo clamando clemencia…justicia…
Misericordia…benevolencia…
Y desde donde tú estés oh Dios eterno…
¡PERDÓNAME!
Perdóname…
