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UN RINCÓN PARA LOS MÁS CHIQUITOS…

HISTORIAS PARA NIÑOS…Y MAYORES

 

RECUERDOS….

Son los recuerdos de nuestros viajes en familia…y de las aventuras o travesuras que hicimos con mis hermanos estando lejos de nuestro suelo natal.

 (De paso, desafio a mis hermanos a compartir sus recuerdos junto a los mios)

NUESTRAS TRAVESURAS

El viaje
El viaje

 

Hola amiguitos, hoy quiero contarles la primera de muchas aventuras que mis hermanos y yo hemos ido recopilando con el correr del tiempo y que estoy segura, les gustará.

Somos cinco hermanos, cuatro mujercitas y un varón, pobre para colmo es el del medio, pero bueno, le tocó ser el líder de las mujeres aunque a la hora de jugar no se quién mandaba más, pero nos divertíamos muchísimo.

Mi nombre es Lisy, y soy la mayor de los cinco, la que siempre tenía la carga de dar el ejemplo y cargar con las culpas de las travesuras, luego siguen Pety, la traviesa, el varón, Ton, nuestro tarzán, porque le gustaba andar de pantalón corto y sin remera, trepando siempre los árboles, Molli que fue la chiquita de mamá hasta que luego de trece años la destronó de su pedestal de mimosita, Quity, quien pasó a ser la mascotita de todo el clan…pero bueno para ser una familia asi, es indudable que no pueden faltar las travesuras, aventuras y sustos normales dentro del diario convivir.

La gran aventura de nuestras vidas comienza allá por al año 1976, cuando nuestros padres deciden emprender un largo viaje lejos de casa. Recuerdo las grandes valijas, ¡eran tan grandes! que seguro que uno de nostros podría haber pasado por la aduana dentro de una y nadie lo hubiera notado.

Subimos a la lancha, que nos llevaría al otro lado, con un poco de temor, pero felices de ser parte de esa gran aventura que emprendiamos sin saber a dónde terminaríamos realmente. Recuerdo el pañuelo blanco de la abuela Elida, cómo se fue perdiendo a lo lejos, las lágrimas de mamá y las torres del puerto.

Luego subimos a un largo y gran tren, era la primera vez para nostros y eso era una aventura digna de un cuento de los que nos contaban en la escuela, nos peleabamos para sentarnos del lado de la ventana para mirar para afuera. ¡Cuan largo se veía el tren con su interminable fila de vagones, que se veian desde la ventana hasta la humeante locomotora que parecía rugir como un fuerte y poderoso animal de hierro y fuego, al tomar una curva!…

 

El tren
El tren

Mientras el tren avanzaba por las grandes y verdes praderas, tambien lo hacia el día, y lentamente el sol se fue ocultando, grande y rojo al borde de cielo, como escondiéndose bajo la tierra.
Pronto el balanceo rítmico del tren, nos dejó adormecidos sobre los bancos.
Lo último que recuerdo es haber visto caer, al suelo, de la mano de Molli, una manzana roja y sin terminar.
Para cuando llegamos al lugar, un pueblo perdido en el sur de América, extraño lugar, en el decir de mamá, ya que no existian ni cantinas ni necesidad tenian los habitantes de contar con policias; el nuevo día estaba avanzado.
Luego de instalarnos en un hotel, papá nos dejó por unos días, para viajar solo, hasta la capital de ese país, y realizar los correspondientes trámites legales de radicación.
Mientras esperabamos su regreso, nos pusimos a investigar el lugar por nuestra cuenta, recorriendo caminos y pasadillos entre la maleza.
Encontramos entre las rocas un arroyo, que pasó a ser nuestro deleite y donde pasabamo largas horas jugando a las escondidas o a los acampantes.

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Con el correr de los dias y la demora de papá, tubimos que mudarnos a una pensión, ya que en el hotel se estaba haciendo pesado el pago, según oí decir a mamá por teléfono a papá…y como no sabian por cuánto tiempo más, debíamos quedarnos en el lugar, fue necesario, mientras se aclaraba el panorama, que fueramos a la escuela, asi que nos anotaron en la escuelita del lugar.
No era nada divertido ser los extranjeros y más cuando el año escolar ya habia comenzado, al inicio, tenía que dar todo el tiempo esplicaciones de qué haciamos allí y de dónde eramos, luego opté por decir…- En cuanto venga papá nos iremos bien lejos.- sin saber que esas serían, sin querer, las palábras más proféticas que haya dicho.

Pronto pasaron los días y los meses, cuando al fin papá regreso, no traía muy buenas noticias, los documentos no estaban prontos, la plata se estaba terminando y papá aun no sabía a dónde iría a trabajar.
En esos días apareció por el lugar, un ministro cuyo sobrino era amigo de papá, y con quien juntos habían levantado más de cinco iglesias en la otra orilla; quién, enterándose de la situación, le propuso a papá si no le gustaría ir a trabajar como misionero al norte de *P, país rodeado por una gran selva amazónica, Papá aceptó ….solo que esta vez el viaje no sería en tren, sino en una camioneta grande, donde cargamos todas nuestras cosas, más una gran bolsa de manzanas y unos colchones donde podríamos dormir, ya que el viaje llevaría varios días.
Nuevamente las despedidas y lágrimas de amigos que quedaban atrás.
Pero todo prometia una gran aventura…

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El calor, la tierra colorada entrando por las rendijas, y el llanto de mis hermanos más pequeños que cansados se dormian entre las balijas y los cobertores, hacian del viaje un tedio total, junto con nosotros viajaba un señor que luego pasaría a ser parte importante de la vida de trabajo de papá. El pobre don Nico, se cansó de contarnos historias y hacernos reir, hasta que se durmió, pidiéndome que entretubiera a los más chiquitos, pero yo no podía hacer que se quedaran quietos ya que como siempre se les ocurria alguna travesura, como por ejemplo atar los cordondes de sus zapatos cruzados, uno con el otro, y yo muerta de miedo, no pude desatárselos, asi que simplemente esperé a ver qué sucedía, cuando él se despertara y viera lo que habíamos hecho…

                       
Topa

 “YO NO FUI”………

-“¡Yo no fui…, yo nooo!”- lloraba  las mas pequeña, al ver la cara de desconcierto entre dormido y confuso de don Nico, que no solo se encotró con los cordones cruzados y un nudo enredado sino que estaba su espalda toda mojada, y no presisamente de transpiración…sino de un líquido que olía mal…y feo…; no pudimos dejar de reirnos al ver al pobre en ese estado, mojado por el orin de la pequeña Molli, sus pocos cabellos todos enredados sobre la pelada cabeza, y su desesperación entre la camisa mojada y los cordones, no sabia que solucionar primero.

Desesperado golpeó la ventanilla que daba a la cabecera del conductor para que se detubiera, ante el asombro de mamá que no daba crédito al mal olor que salia de adentro, y el de papá que no sabia si retarnos o reirse con nosotros, terminamos todo el grupo riendo de la situación, tirados sobre el pasto, al borde del camino.

…………..LOS JUGUETES OLVIDADOS DE TOM………………………………….

juguetesvy4

Hola soy Tom y me agrego a la historia desde el momento en el cual estabamos esperando el tren, recuerdo que tenía una bolisita con soldaditos de plástico y unos pocos autitos, no se cómo la deje olvidada en el asiento de la estación de tren. Luego de 10 años, cuando volví al lugar, después les cuento cómo, porque también fue una linda aventura, fui derecho a la estación de tren y entré en la sala de espera, donde 10 años atrás, había estado jugando con mis soldaditos, fui para ver si los encontraba, pero ya se imaginan que no los pude encontrar, aunque tenía 17 años, tenía la esperanza, de que todabía estubieran allí.
Bueno queridos amigos la próxima les cuento más, y tengo unas ¡muy buenas!, de cuando me escapaba de mi casa. Espero que papá no lea esto.

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14 thoughts on “RECUERDOS

  1. Holis, soy la mascota de la familia, jejje

    Bien!!! hermanita!! felicidades! vas bien, me encanta todo lo que escribes, sobre todo las historias, porque son las que escuchaba siempre de la boca de mis hermanos y mi papi.

    te quiero mucho!!!!
    QDTB

    Gracias por este tesoro que nos heredas.

  2. Hola soy Tom y me agrego a la historia desde el momento en el cual estabamos esperando el tren, recuerdo que tenía una bolisita con soldaditos de plástico y uno pocos autitos, no se como la dejé olvidada en el asiento de la estación de tren. Luego de 10 años cuando volví a salto, después les cuento como, porque también fue una linda aventura, fui derecho a la estación de tren y entre en la sala de espera que hacia 10 añós había estado jugando con mis soldaditos, fui para ver si los encontraba, pero ya se imaginan que no los pude encontrar, aunque ténía 17 años, tenía la esperanza que todabía estén allí.
    Bueno queridos amigos la próxima les cuento más, y tengo unas muy buenas de cuando me escapaba de mi casa. Espero que pápá no lea esto.

  3. hola tio tom!!

    quiero enseñarle al papá a usar el compu…. para que se entere de todas las travesuras…

    escriban todo lo que se acuerden, para después contarles a mis hijitos 😉

    bye!

  4. Hola, me dejaste un comentario muy bonito y picaste mi curiosidad al ver que eras blogger. Me encantaron los recuerdos de tu infancia. Soy obviamente mayor que tú, de manera que mi infancia tambien fue algo azarosa, moviéndome por distintos lugares que hoy rememoro en mis historias. Buena suerte, no pares con el blog, yo le pondria más prosa, es muy buena. Un abrazo
    Alida Verdi

  5. Gracias Alida y Cris por volver por aqui, este fin de semana intentaré seguir con la historia…saludos y seguimos en contancto.

  6. Hola!!!!

    Permitame señorita (ra) Escritora, que me ha dejado muy encantada con sus recuerdos de infancia.

    Me presento: Soy Jocelyn Zuñiga, una ex alumna de una de sus hnas, usted se preguntara de cuál??

    Pues de la que Orino a Don Nico, jaja o sea de la tía Monica.
    Eso si, que ya no soy su alumna, más bien estoy apunto de ser su colega.

    LA verdad me gusta lo que escribe, es primera vez que entro a su blog, y de seguro lo seguire haciendo, y sobre todo para saber las travesuras de moni, y de la quiqui.

    más bien de todos ustedes.
    un gran abrazo a la distancia, y que Dios le BENDIGA

    bye

    1. ¡Que linda sorpresa, Jocelyn!, ¡gracias por pasar por aqui y dejar tu mensaje!…espero que en estos momentos la niña solo de buenos ejemplos jejej…
      Un gusto y seguiremos en contacto.

  7. yaaa lo logre
    bueno soy Molli y recuerdo que con lo de los bichitos mama pregunto y una vecina le dijo que se combatian con kerosene diluido en agua, y ella puso menos agua¡ahhhh! imaginense con los bichitos cayo el cabello hermoso de la LISY…
    DESPUES SIGO bay

    1. Jeejejej pero…bueno, bueno…qu linda sorpresa, con tus recuerdos y los mios haremos una gran historia, mejor dicho ya nuestras vida son una gran historia, porque son hermosos los recuerdos de infancia, solo hay que traerlos a la luz, todo tiene un momentos cómico, triste y alegre, es lindo compartirlo…
      En abrazo grande manitaaa y segui por aqui.

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